Lugares de interés de Santiago de Compostela

Santiago de Compostela fue declarada en 1985 Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO, al considerar que a su belleza urbana y a su integridad monumental se añadían los profundos ecos de su significación espiritual como santuario apostólico y destino del más importante movimiento religioso y cultural de la Edad Media: la peregrinación por el Camino de Santiago.

Catedral de Santiago:

En el siglo IX, el Obispo Teodomiro de Iría Flavia, identifica un templete romano como la tumba del Apóstol Santiago. A raíz del descubrimiento, el rey Alfonso II “El Casto” manda erigir un modesto templo en torno a dicha construcción pagana. El aumento de las peregrinaciones y cierta estabilidad tras los ataques árabes, conducen a una nueva construcción en el año 1075, durante el reinado de Alfonso VI, y bajo la dirección arzobispal de Diego de Peláez. La construcción continuará durante el arzobispado de Diego Gelmírez, y no parará hasta convertirse en el gran templo que hoy podemos contemplar.

La catedral, construida en sillería de granito, con cubiertas de lajas del mismo material; románica y con planta de cruz latina, brazo longitudinal y transepto de tres naves, deambulatorio en la cabecera y tribuna que recorre el perímetro. Capillas laterales que se disponen ordenadamente a lo largo de todo el templo, y poseen un espacio con individualidad propia. De la época románica sólo se conservan algunas del deambulatorio.

Las naves laterales están cubiertas con una bóveda de arista, la nave central con bóveda de cañón peraltada y sujeta por arcos fajones, y un triforio con cuarto de cañón.

La fachada Da Acibechería, es neoclásica (Ventura Rodríguez y Lois Monteagudo). La fachada Das Platerías, es románica y paradigma de la iconografía medieval. La Puerta Santa, barroca (año 1.611), sólo se abre los años santos. El Obradoiro (Fernando Casas y Novoa, años 1.738- 1.750), combina piedra y vidrio, destacando el gran ventanal del cuerpo central, de los mayores anteriores a la Revolución industrial. La fachada del Obradoiro fue declarada Monumento Histórico- Artístico en 1986.


Cubiertas de la Catedral:

Una experiencia única que, acompañados por un guía, nos permitirá recorrer tanto las salas del Palacio de Gelmírez, joya del románico civil, como subir y pasear por los tejados de granito que cubren las naves y apreciar de cerca las torres que miran al Obradoiro, la Berenguela, que marca las horas en la ciudad o la denominada Cruz dos Farrapos, trasladada aquí desde su ubicación original, donde los peregrinos, en tiempos, dejaban sus viejas vestiduras y el Cabildo les proporcionaba unas nuevas. O echar una ojeada al interior de la catedral a través de los rosetones que se abren hacia sur y norte y, si tenemos suerte, ver “volar” el Botafumeiro.

El paseo nos ofrecerá una perspectiva totalmente nueva de las plazas que circundan el complejo catedralicio y los tejados de los edificios que conforman el centro histórico de la ciudad, desde los más imponentes de San Martiño o San Paio de Antealtares, a las viviendas más modestas, pero no por ello menos ricas, ya que sus chimeneas, que veremos por doquier, indicaban la riqueza de la casa: A mayor dimensión, mejor cocina y, por tanto, menos hambre se pasaba en su interior.

Además del paisaje urbano, las cubiertas también ofrecen los horizontes verdes de las montañas que circundan Compostela, como el Pedroso, magnífico mirador natural de la comarca, de fácil acceso a pie desde la Catedral.


Pórtico de la Gloria:

Del Maestro Mateo, terminada en 1.188, obra cumbre de la escultura románica, que se desarrolla en un pórtico con tres arcos. En el arco central, se representa la Gloria, destino final de los Justos, presidida por un gran Cristo resucitado. En el izquierdo, al pueblo judío esperando en el Limbo de los Justos la llegada de Cristo y, en el arco derecho, el Juicio Final, al que serán sometidos todos los seres humanos.

Además, en los diferentes pilares del conjunto, se representa a los Profetas y Apóstoles, y en el parteluz, el árbol de Jesé y la estatua de Santiago Apóstol.


Palacio de Gelmírez:

El Palacio del Arzobispo Gelmírez se inició a comienzos del siglo XII adosado a la propia Catedral de Santiago de Compostela. Este edificio tuvo que ser reconstruido, tras las revueltas de 1.117 contra el propio Gelmírez. Las nuevas obras comenzarían en 1.120.

En el siglo XIII (año 1.260) el palacio fue ampliado por el arzobispo Juan Arias, y también hicieron lo propio los arzobispos Lope de Mendoza y Alonso de Fonseca, en los siglos XV y XVI. En el siglo XVIII, se cubrió la fachada románica por una barroca, y se construyó un tercer piso. El edificio tiene forma de T, e interesan principalmente las dos primeras plantas.


Arco de Mazarelos:

La expedición militar de Almanzor sobre Compostela en el año 997, lleva al Obispo Cresconio (1.037- 1.066) a reconstruir el sistema defensivo creado por Sisnando II (año 968). Sobre el segundo anillo defensivo (el primero protegía el Locus Sancti Iacobi) que rodeaba el núcleo urbano (fosos profundos y empalizadas), edifican otra muralla con torreones de planta cuadrada y ronda interior. Durante los sigles XVI y XVII se realizan importantes reparaciones y reformas en el sistema defensivo.

El Arco de Mazarelos sería una de las puertas que daban acceso a la ciudad. La puerta de arco de medio punto peraltado, tiene adosada en el lateral sur una edificación que conserva los basamentos del torreón defensivo que flanqueaba la puerta. Ambas arquitecturas están construidas en sillería de granito.

Existían además otros seis puntos de entrada, de los que sólo se conservan sus nombres: Porta da Pena, do Camiño (entrada del Camino Francés), da Mámoa, Porta Faxeira, da Trinidade o de A Mahía y la Porta de Sofrades.


Monasterio de San Martin Pinario:

Es una de las mayores construcciones de este género que existen en España, el conjunto ocupa unos 20.000 metros2. Actualmente alberga el Seminario Mayor y un establecimiento hostelero. Además, cuenta con un museo y una exposición permanente, incluyendo la iglesia con retablos y la sillería del coro.

La realización de la iglesia y el monasterio lleva más de un siglo, desde que se comienza la iglesia (año 1.590), hasta que se termina uno de los claustros interiores (años 1.747).

Los orígenes de la comunidad no se conocen, pero se supone que están vinculados a la aparición de los restos del Apóstol Santiago. Sí se sabe de la existencia de un edificio primitivo en el mismo lugar, románico y del que no quedan apenas restos. Los escasos elementos arquitectónicos que sobrevivieron al tiempo, se aprovecharon para la cimentación del edificio actual y se aprecia en algunos muros exteriores.

La iglesia de San Martiño Pinario reúne elementos de finales del renacimiento y del barroco, muy común en toda la ciudad. La planta es de una sola nave, con capillas laterales inscritas en un rectángulo. La inmensa nave central se cubre con bóveda de cañón con falsos casetones, y las tres capillas laterales con bóvedas casetonadas. La gran cúpula nervada, apoyada en pechinas, proporciona una sensación aérea muy marcada. En el interior destacan las capillas, realizadas en su mayor parte en el siglo XVIII, así como los tres retablos de la misma época, a lo que se añade el espléndido coro bajo, del siglo XVII, donde se representan escenas de la vida de la Virgen. Los tres retablos los diseñó Fernando de Casas.

A lo largo de los años, además, los monjes han ido añadiendo imágenes, encargadas en su mayoría al escultor José Ferreiro.

La fachada de la iglesia, a la que se accede a través de unas hermosísimas escaleras barrocas, se estructura en tres cuerpos verticales que corresponden con la división interna del templo, y que representan una profusión decorativa ausente en el resto de muros. Se cubre con multitud de figuras de santos y se corona, en la parte superior, con la escena de San Martiño.

El Monasterio se compone de dos claustros: Oficinas y Portería, realizados en el siglo XVIII. Destaca su fachada principal, proyectada por Fray Gabriel de las Casas, que inicia sus obras en 1.697. Se compone de tres cuerpos: Frente y dos torres laterales de planta cuadrada. La puerta principal está enmarcada por cuatro grandes columnas dóricas y, sobre ella, una hornacina que porta la imagen de San Benedictino. Termina el conjunto un grupo escultórico de San Martiño, partiendo la capa con un pobre.


Colegiata del Sar:

Museo de arte sacro situado en la construcción monacal, al lado de la Colegiata del Sar, ejemplo singular del arte románico. Se guardan valiosas piezas históricas, como el pergamino fundacional de la colegiata de 1.136, firmado por Diego Gelmírez, además de piezas arqueológicas y del antiguo claustro románico, obra del Maestro Mateo.

El recorrido del museo abarca 5 salas, a través de las cuales el visitante puede comprender la historia de esta comunidad agustina, desde su fundación como priorato hasta su transformación en Colegiata y parroquia de la Archidiócesis de Santiago. También alberga una pequeña exposición de trajes tradicionales y de los premios conseguidos por la agrupación folclórica “Colexiata do Sar”.


Ciudad de la Cultura:

Actualmente en construcción, es una ciudad en pequeño, una gigantesca obra de 141.000 m2, que nace como futuro gran referente cultural de Galicia.

El concurso para esta ambiciosa obra lo ganó el arquitecto americano Peter Eisenman, que se inspiró en la forma de la concha de una vieira para desarrollar su proyecto. Forma una nueva topografía sobre el Monte Gaias, tomando como referencia las trazas de la ciudad histórica de Compostela.

El conjunto cuenta con 6 volúmenes que se articulan como una ciudad a pequeña escala, que se comunica por medio de calles peatonales. Por su disposición en lo alto de la colida, aun con el terreno modificado, la ciudad se convierte necesariamente en magnífico mirado de esa ciudad histórica en la que se inspira.

La obra corresponde a un ambicioso programa de espacios culturales: Hemeroteca, biblioteca, museo, servicios sociales, teatro y centro de nuevas tecnologías. Todos ellos estarán dotados de los últimos avances tecnológicos en materia de catalogación, almacenamiento, sistemas expositivos, etc. El proyecto se complementa con un parque forestal de gran interés paisajístico y ambienta.

Las formas, que se doblan y alabean, están dotadas de gran organicismo. Cubiertas que se curvan siguiendo una inspiración en las formas naturales de gran plasticidad. El volumen de la biblioteca, por ejemplo, es una gran pieza donde la curva de la cubierta modifica la altura del volumen en cada punto, variando la percepción del edificio a medida que se recorre exteriormente. Concilia lo monumental de su escala con un diseño humanizado a la medida de los usuarios.

El conjunto está revestido en piedra cuarcita, que define la piel exterior y continua del complejo, a excepción de los grandes paramentos acristalados que llenarán de luz los edificios.

El arquitecto incluyó en el proyecto las torres de John Hejduk, inicialmente proyectadas para otro emplazamiento en la ciudad, que ahora pasan a formar parte del complejo, en homenaje a su arquitecto creador, fallecido recientemente.